Bulimia Nerviosa


Que es lo primero que viene a tu mente cuando escuchas la palabra “Bulimia”, posiblemente un sin fin de dudas aparentemente sin respuestas, ¿tendrá cura?, ¿será dolorosa? ¿Acaso hay algo de malo en comer lo que me provoca?, ¿y que hay si quiero bajar solo unos kilos?, ¿si vomito muy ocasionalmente también estoy enferma/o? Otros por el contrario al escuchar esta encarnizada palabra sienten repulsión, dolor, angustia, agotamiento mental o sufrimiento. Pero qué hay de aquellos hombres y mujeres, jóvenes, niños, adultos que día a día viven atormentados por la angustia del peso, imagina medir tus logros a través de un centímetro cuya objetividad se ve condenada por lo que todo el mundo piensa de ti, o en el peor de los casos “lo que crees que todo el mundo piensa de ti”.

La enfermedad del descontrol, la enfermedad de los miedos y los impulsos, “ya no puedo más con esto”, se ha perdido toda clase de control y se vive en un mundo de tristeza pero el miedo al qué dirán las obliga a callar, una enfermedad que pasa desapercibida por la familia, incluso por profesionales de salud que solo se dejan guiar por el peso, confundiendo la bulimia con obesidad, razón por la cual consideran que un simple tratamiento hormonal o nutricional sería la solución para este problema que tiene como raíz la alteración psicológica.

La bulimia nerviosa pertenece a los trastornos del comportamiento alimentario y se caracteriza por episodios recurrentes de atracones, un episodio de atracón se caracteriza por la ingesta de alimentos en un periodo determinado (p. ej., dentro de un período cualquiera de dos horas), de una cantidad de alimentos que es claramente superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un período similar en circunstancias parecidas y la sensación de falta de control sobre lo que se ingiere durante el episodio. Luego de presentarse el atracón de comidas el paciente recurre a comportamientos compensatorios inapropiados a fin de evitar el aumento de peso tales como el vómito autoprovocado, el uso incorrecto de laxantes, diuréticos u otros medicamentos, el ayuno o el ejercicio excesivo.

Para fines de un adecuado diagnóstico es necesario especificar si el trastorno se encuentra en “remisión parcial”; después de haberse cumplido con anterioridad todos los criterios para la bulimia nerviosa, algunos, pero no todos los criterios no se han cumplido durante un período continuado. O en “remisión total”; después de haberse cumplido con anterioridad todos los criterios para la bulimia nerviosa, no se ha cumplido ninguno de los criterios durante un período continuado.


¿Cómo se debe atender la bulimia nerviosa?

El comienzo de este tipo de patología suele ser insidioso y con frecuencia pasa desapercibido por la familia o el sistema escolar, de aquí la importancia de una detección temprana, ya que el inicio de tratamiento temprano mejora la respuesta y el pronóstico.

Lo importante es destacar que, ya que se conocen los graves efectos físicos y psicológicos de los vómitos, purgas, abuso de laxantes y atracones de la ingesta es fundamental la rehabilitación nutricional, sin una mejora en el orden y control nutricional, no puede hacerse un buen tratamiento psicológico. Al encontramos frente a un desorden multifactorial se requiere de un tratamiento multidisciplinario, el cual consiste en un seguimiento clínico y en algunos casos soporte medico psiquiátrico que acompañarán el abordaje psicoterapéutico, este tiene como base el grupo de autoayuda sumado a la terapia individual que nos garantiza la recuperación de la salud en un menor tiempo.


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